Quizás muchas personas no lo sepan y puede que a  muchas otras les parezca algo impensable, pero lo cierto es que cada vez que descargamos algún dato de Internet estamos consumiendo agua de una manera que no podemos observar.

Cuando accedemos a una página web, cuando entramos en nuestra red social, cuando abrimos nuestro buzón electrónico o cuando vemos un vídeo alojado en la www, estamos gastando agua. Ahora bien, ¿por qué sucede algo así? ¿Cómo se explica esto, que a primera vista, puede parecer ilógico y casi sin sentido.

La respuesta es que, cada vez que realizamos alguna de esas acciones, estamos recibiendo información procedente de tal o cual punto de la tierra. Es decir, siempre que nos recibimos datos de internet estamos conectándonos a un servidor, a veces de proporciones colosales.

Pues bien, sucede que estos servidores y grandes computadoras, generan tanto calor que consumen grandes cantidades de energía… y de agua. El agua es necesaria para mantener refrigerados los centros de procesamiento de la información, que ponen en contacto ordenadores con ordenadores y servidores con ordenadores. Por otra parte, hay que tener en cuenta además que, al consumo de agua, se le une el consumo de energía eléctrica.

De acuerdo con un equipo de investigadores de la Imperial College de Londres, capital del Reino Unido, durante 2015 consumimos unos 200 litros de agua por cada descarga de un solo gigabyte. Sin embargo, un miembro del mismo equipo ha señalado que no hay un consenso unánime sobre dicho dato. Algunos piensan que el gasto podría ser de un litro por cada Gb.

Según Bill Thompson, experto en tecnología, “es tremendamente útil realizar una investigación preliminar para empezar a examinar el problema. De hecho, es muy poco probable que cambie el comportamiento del consumidor; lo que hay que cambiar es, más bien, el comportamiento de quienes gestionan los centros de datos”.

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