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La prevención de la violencia de género también plantea un reto de comunicación. Conseguir que una persona identifique una conducta de control, que un amigo intervenga ante determinadas señales o que una víctima conozca los recursos disponibles depende, en parte, de que los mensajes adecuados lleguen a la audiencia correcta en el momento oportuno.

Los últimos datos muestran la dimensión del problema. En España, 36 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en lo que va de 2026 y 1.377 desde que comenzaron los registros oficiales en 2003, según la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. Además, el servicio 016 recibió 73.954 llamadas pertinentes entre enero y julio.

La Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2024 aporta otro dato relevante: el 30,3% de las mujeres residentes en España ha sufrido alguna vez violencia física, sexual, psicológica o económica por parte de una pareja o expareja. Solo el 16,8% de quienes experimentaron violencia física, sexual o emocional de alguna pareja afirma haber denunciado esos comportamientos.

Las campañas deben hablar también al entorno

Una estrategia preventiva no debería dirigirse únicamente a las mujeres que están sufriendo violencia.

Los datos judiciales muestran que en 2025 el 71,61% de las 204.342 denuncias registradas fue presentado por las propias víctimas, mientras que el entorno familiar estuvo detrás de apenas el 1,96%.

Esta diferencia abre un campo importante para el marketing social. Campañas dirigidas a familiares, compañeros de trabajo, amistades y vecinos pueden enseñar a reconocer señales y, sobre todo, explicar cómo actuar sin culpabilizar ni poner en mayor riesgo a la víctima.

La propia Macroencuesta aporta un argumento significativo: el 73,3% de las mujeres que denunció, buscó ayuda o habló sobre la violencia terminó la relación con la pareja agresora, frente al 43% entre quienes no denunciaron, buscaron ayuda ni compartieron lo ocurrido con su entorno.

TikTok, Instagram y buscadores para llegar a los jóvenes

La prevención también necesita una estrategia específicamente digital.

El 12,2% de las mujeres ha sufrido acoso digital, pero entre las jóvenes de 18 a 24 años el porcentaje aumenta hasta el 34,5%. Además, un 9,4% de las mujeres declara haber recibido mensajes sexualmente explícitos inapropiados a través de medios digitales.

Las campañas dirigidas a estos públicos pueden utilizar vídeos breves, creadores de contenido, testimonios, podcasts o formatos interactivos para identificar comportamientos que muchas veces se normalizan: exigir contraseñas, controlar la ubicación, revisar conversaciones, presionar para enviar fotografías íntimas o limitar con quién puede relacionarse una pareja.

También existe una oportunidad en SEO y SEM. Búsquedas como “mi pareja controla mi móvil”, “cómo saber si mi relación es tóxica” o “qué hacer si mi amiga sufre maltrato” reflejan necesidades concretas. Posicionar contenidos fiables ante estas consultas puede conectar a los usuarios con información y recursos precisamente cuando están buscando respuestas.

Medir cambios de comportamiento y no solo impactos

Una campaña contra la violencia de género no debería considerarse eficaz únicamente porque alcance millones de visualizaciones.

Las métricas pueden incorporar recuerdo del mensaje, reconocimiento de conductas violentas, búsquedas de información, visitas a recursos de ayuda, intención de intervenir ante una situación o conocimiento del 016. Organismos públicos y entidades sociales pueden además realizar estudios antes y después de las campañas para comprobar si cambian actitudes y percepciones.

La OMS y ONU Mujeres insisten en que la prevención efectiva requiere transformar actitudes, creencias y normas sociales, además de fortalecer relaciones igualitarias, servicios de atención y entornos seguros.

El marketing puede contribuir precisamente en esa transformación. Su capacidad para segmentar públicos, adaptar mensajes, utilizar diferentes canales y medir resultados permite pasar de campañas genéricas de concienciación a estrategias diseñadas para provocar acciones concretas.

En este ámbito, el objetivo final no es generar engagement. Es conseguir que una persona reconozca antes una situación de violencia, que el entorno sepa reaccionar y que quien necesita ayuda conozca claramente dónde encontrarla.

El 016 ofrece información, asesoramiento jurídico y atención psicosocial especializada de forma gratuita y confidencial. También está disponible mediante WhatsApp en el 600 000 016, chat online y correo electrónico. En una emergencia debe llamarse al 112.

Experto en el análisis de dispositivos móviles y ordenadores. Su afán es poder llegar a la gente el modelo que está buscando, detallando cada característica técnica y física del producto. Su pasión es la tecnología

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