Tener fibra en casa ya no garantiza una conexión rápida. Muchos usuarios contratan velocidades de 300 a 1.000 Mbps, pero a la hora de la verdad, el rendimiento de nuestros teléfonos móviles u ordenadores se queda por debajo de lo prometido por nuestra operadora.
Hay muchas cusas, pero las más habituales tienen fácil solución y no es necesario realizar una inversión. En primer lugar puede que tu router se encuentre en una mala ubicación. Este es uno de los errores más comunes ya que, las paredes y obstáculos físicos debilitan la señal. El truco es reubicar el dispositivo sin colocarlo detrás de muebles o zonas cerradas.
Otro de los errores más comunes es la saturación de dispositivos. En hogares con muchos móviles, portátiles y consolas, el router puede saturarse, especialmente si es antiguo o básico. Además, en edificios con muchas viviendas, el canal del WiFi puede estar colapsado por señales vecinas, especialmente en la banda de 2,4 GHz. Cambiar de canal WiFi desde el panel del router para evitar interferencias con vecinos, puede ser una solución para solventar este problema.
También se recomienda actualizar el router si tiene más de 5 años, dado que los modelos más modernos con WiFi 6 mejoran la velocidad, cobertura y estabilidad. Dependiendo del paquete que tengas contratado con tu operadora de telefonía, la instalación del nuevo dispositivo puede ser para el usuario.



