La televisión en abierto afronta un problema cada vez más evidente: sus principales programas empiezan más tarde y, cuando llegan a pantalla, millones de espectadores ya han dejado de ver la televisión lineal. El inicio de la temporada 2026-2027 ha vuelto a poner el foco en una tendencia que se ha consolidado durante los últimos años y que ha llevado a situar muchas de las grandes apuestas de las cadenas después de las 23:00 horas.
Durante la primera semana de la nueva temporada, entre el 7 y el 10 de septiembre, las principales cadenas generalistas comenzaron sus programas considerados de prime time a las 23:17 horas de media. Espacios como El Hormiguero en Antena 3, La Revuelta, First Dates o El Intermedio han ampliado progresivamente el peso del denominado access prime time, ocupando una franja que antes servía como transición hacia los grandes formatos nocturnos.
Esto provoca que series, realities, concursos y películas lleguen cada vez más tarde. Algunos ejemplos del comienzo de temporada muestran esta evolución: MasterChef Celebrity Legends en TVE, Arrancó a las 23:09 horas, mientras que La isla de las tentaciones comenzó a las 23:17. El estreno de El Secreto llegó incluso a las 23:43 horas.
El resultado también empieza a reflejarse en las cifras de audiencia. Algunos de los principales estrenos de esta temporada no lograron superar el millón de espectadores. Es el caso de MasterChef Celebrity Legends que reunió una media de 651.000 espectadores, mientras que La isla de las tentaciones registró 652.000. El estreno de Supervivientes All Stars, emitido entre las 23:27 y las 02:03 horas, consiguió 797.000 espectadores en su tramo principal.
Casi la mitad de la audiencia se pierde antes del prime time
La evolución es especialmente significativa cuando se compara con lo ocurrido hace poco más de una década. Según los datos recogidos en un informe de GECA, durante la temporada 2025-2026 había 10,8 millones de personas viendo la televisión cuando finalizaban los programas de access y comenzaban las grandes apuestas nocturnas, alrededor de las 23:11 horas.
En la temporada 2012-2013, la cifra alcanzaba los 20,6 millones de espectadores en ese mismo momento de la noche. La diferencia supone una caída aproximada del 47,5%, con cerca de diez millones de espectadores menos.
El retraso del horario no es, sin embargo, el único factor detrás de este descenso. En la última década la televisión tradicional ha tenido que enfrentarse a una transformación profunda de los hábitos de consumo. La llegada y consolidación de plataformas como Netflix, HBO, Amazon Prime Video, Apple TV o Disney+ ha ampliado las alternativas disponibles y ha permitido al público decidir qué contenido quiere ver y a qué hora.
A este escenario se suma una estrategia de programación que continúa retrasando los formatos principales. De los 29 programas de entretenimiento y ficción más vistos durante la temporada 2025-2026, 20 comenzaron después de las 23:00 horas.
La paradoja es que las cadenas pueden mantener cuotas de pantalla competitivas a esas horas, pero lo hacen sobre un número de espectadores cada vez menor. Mientras el access prime time gana minutos y protagonismo, los grandes formatos se encuentran con un público más reducido y con una competencia creciente procedente de otras formas de entretenimiento.
El debate sobre los horarios televisivos vuelve así a cobrar fuerza. La cuestión ya no afecta únicamente a la conciliación o a la duración de las emisiones nocturnas, sino también a la capacidad de la televisión tradicional para conservar espectadores en un mercado audiovisual cada vez más fragmentado.



